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Notas del editor

De ideas y hechos 

Ideas y hechos, intenciones y logros, expectativas y esperanzas. También frustraciones y malentendidos, contradicciones y controversias… circunstancias y contextos apropiados, y de los otros ¿Qué verter en esta editorial que no sume a un río de palabras ya dichas... para que solo fluyan hasta perderse en el océano de la [des]información? 

Educar es enseñar, encaminar, dirigir; también es ayudar a desarrollar las facultades intelectuales, las aptitudes, las capacidades. 

En momentos en que la incertidumbre parece crecer incontrolablemente mientras más sabemos, preguntarnos cómo definir música nueva, electroacústica, arte sonoro, parece una tarea no sólo árida sino improbable de poderse completar. Pero a pesar de hacernos constantemente pregunta tras pregunta, entendemos que la esperanza esta puesta mas bien en alcanzar a plantearnos las siguientes (preguntas), ya que las respuestas, aunque aparezcan, aunque las descubramos o las elaboremos, posiblemente desaparezcan, más o menos sutilmente… quizás tarde, tal vez temprano. De eso sabemos, de la incertidumbre, y del aprender a no saber, más que alguna poca cosa. Nos definimos estudiantes, maestros, doctores y sabios mientras todo se transforma, mientras las estructuras formativas que Occidente construyó durante siglos, reduciendo y seccionando, compartimentando y estructurando, ahora algunos -de a poco- tratan de abrir y desestructurar, para tener una mirada más amplia, abarcadora, conectora. 

Entre lo micro y lo macro nos debatimos, mirando desde nosotros, como el centro “de todo”, siendo la escala humana la que nos sirve para entender lo que llamamos la realidad (por cierto, bastante escurridiza). Con una mirada reduccionista o una propuesta holística ¡¿Es usted analítico o sintético?! Desesperados casi por comprender, por sacarnos el miedo profundo y primal de no entender, de recorrer este sendero sin saber por qué, nos indagamos. 

Música nueva y educación

Este número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas está dedicado a: música nueva y educación desde una mirada amplia que incluya a la música electroacústica, la música contemporánea y el arte sonoro. Contiene textos que abordan la temática de la enseñanza de la organización del universo sonoro, tanto en escuelas como en el mundo académico y en entornos informales. 


Los escritos de esta publicación surgieron a partir de considerar, entre otras, las siguientes preguntas y temáticas: ¿Deberíamos incluir conceptos y prácticas propias de la música electroacústica en las escuelas? ¿Por qué, qué, cómo, cuándo? ¿Es posible integrar prácticas de música electroacústica y contemporánea junto con la enseñanza tradicional de la música y aún con música de raíces folclóricas en los programas escolares? ¿Deberíamos? ¿Qué experiencias de ese tipo conocemos? ¿Tenemos propuestas en tal sentido? Y acerca de la capacitación profesional en los conservatorios o los procesos de investigación-creación en las universidades: ¿Cómo abordar los procesos de aprendizaje en torno a un mundo musical que abarca tradición, el territorio de la música nueva/experimental/electroacústica, y la realidad “exterior” (a la mayoría de las instituciones) con la música de distribución masiva? ¿Cuál es el espacio (y el tiempo) del arte sonoro? Esa “música” más allá de la música, a veces parte de otras experiencias artísticas con bordes difusos, agrupadas bajo el nombre de media arts (arte con y a través de nuevos medios) ¿Debería ser también incluido [el arte sonoro] en los programas de educación musical? 

¿Estamos utilizando en los procesos de enseñanza-aprendizaje las posibilidades de las tecnologías electroacústicas disponibles y los dispositivos portátiles? ¿Podrían las redes sociales surgidas del uso de los nuevos medios tener un rol en dichos procesos? Si fuese posible aplicar “su” modelo de educación musical ¿qué quisiera ver en el futuro? Si es estudiante o profesor en una universidad, músico, padre o madre de un niño en edad escolar ¿cómo cree que debería ser la educación de la música? 

¿Es la música nueva el único camino a seguir? ¿o la música tradicional, o la folclórica? ¿Es la música contemporánea -y en particular la música electroacústica- para una élite, o puede ser enseñada a niños pequeños? ¿Vemos elementos positivos en ello? ¿Conlleva riesgos? 

¿Cuál podría ser el impacto social, económico y cultural de un abordaje diferente a la educación musical? 

Con un trasfondo filosófico, que seguramente lleva a posiciones ideológicas y políticas (dicho esto en un senti-do amplio) donde la música deviene en mucho más que entretenimiento, la música electroacústica viene siendo parte de un desafío, de una provocación cultural. Nuestra visión del futuro comienza con la educación. El futuro de la música, del sonido organizado, también. Y esto puede llevarnos a una extensión vinculante con otros campos: el medio ambiente, la energía, la economía… claro, se trata de la vida misma! Por eso estamos proponiendo una reflexión acerca del futuro de la música, y por lo tanto, sobre nuestro futuro como civilización, ya que ambas están fuertemente conectadas, y al mismo tiempo tenuemente sostenidas. 

Desde ideas muy precisas, como ser propuestas de cambio en los programas escolares, hasta conceptos amplios, como la finalidad de la enseñanza-aprendizaje de la música electroacústica y el arte sonoro, Ideas Sónicas/Sonic Ideas es la plataforma que se puso a disposición ofreciendo la oportunidad de compartir el conocimiento acumulado a través de experiencias pasadas, y de reflexionar sobre lo que quisiéramos que sea diferente en el mundo (de la música… y más allá), proponiendo, cuando sea posible, modos de lograrlo. Sabemos que los cambios a través de la educación toman tiempo, pero creo que también entendemos que es probablemente la mejor posibilidad y la estrategia más importante que tenemos como seres humanos. 

Escuchando y [des]aprendiendo 

En las siguientes páginas, José Halac nos propone “no enseñar” música electroacústica, mientras Alvise Vidolin y alcides lanza, cada uno a su modo, nos acercan su experiencia -medida en décadas- de caminos recorridos, y de caminos construidos. 

Edith Alonso y Mario Mary nos plantean el trabajo con niños en edad escolar, casi deslumbrados con el potencial creativo puesto al descubierto con cada propuesta pedagógica desarrollada. La sorpresa de los (artistas) autores (maestros) que puede transformarse en un círculo virtuoso de enseñanza-aprendizaje. 

Nasia Therapontos plantea con contenido entusiasmo la renovación de la educación musical en su tierra natal, buscando diseñar un programa que permita ampliar los horizontes sonoro-musicales de alumnos en edad escolar, quizás para que no suceda que el encuentro con la música electroacústica o contemporánea en general, los halle en una edad donde las raíces culturales más tradicionales y convencionales estén tan fuertemente plantadas que los oídos se resistan, y aún más, que sus mentes defenestren cualquier idea que implique la posibilidad de revisión, reflexión y cambio. 

Ana Lucía Frega, desde su larga experiencia en didáctica de la música nos lleva hasta las prácticas pedagógicas puestas en juego no solo con alumnos en edad escolar sino también con adultos, con y sin experiencia profesional en el mundo de la música. 

Juan Campoverde y John Coulter se sitúan en la educación musical universitaria. El primero trabajando marcos de referencia, articulación de conceptos y desarrollo de estrategias para la composición musical a través de procesos asistidos por computadora. Y Coulter con la propuesta de un modelo creativo “que aspira a definir el proceso de composición de música electroacústica”, al que nos lleva luego de analizar diversas propuestas de reconocidos especialistas en este campo. 

Finalmente, Mauricio Bejarano nos ofrece descubrir, a través de su escritura metáforica y poética, un círculo que probablemente no quiera cerrarse, que busca abrirse hacia el universo sonoro-musical que no se detiene, que fluye… que recuerda y que olvida… aquel que ya pasó, el que está ahora, el que quizás vendrá. 

El ciclo de la vida 

¿Y qué me ha traído hasta aquí? Seguramente el interés por la música nueva y la educación, y por los diversos modos de entender nuestro mundo, el personal y el interpersonal, el inmediato y el que nos incluye a todos. La música como 

expresión e intención, en su vida independiente (si fuese eso posible) y en su relación con lo que llamamos nuevas tecnologías, y con las diversas ramas de las ciencias. 

Recorriendo estos muy explorados pero, de algún modo, aún inciertos senderos, me fui encontrando con posibilidades impensadas y excepcionales de poder crear ciertas marcas por aquí y por allí. Como hacen los exploradores, dejando unas pocas señales a su paso por si esos indicadores pudiesen ser luego de ayuda para otros o por si uno mismo llegase a perderse. Quizás por eso es que miro cada tanto hacia atrás, para no perderme y sentir que aún falta mucho, que apenas si comenzamos a andar. 

Hace unos 40 años que comencé a dar clases, y era realmente un niño, enseñando lo que en esos momentos sabía: tocar un poco el instrumento musical que había elegido estudiar, la guitarra. El tiempo me llevó a investigar, y la guitarra y su estudio me fueron llevando al interés por entender ciertas áreas de la música, confusas, poco claras según mi modo de entender entonces. Pasaron los años y los sintetizadores llegaron, acompañados de intensa experimentación y estudio, a veces de un modo muy poco tradicional. Y lo que no llegó hecho, debió ser construido. Navegando entre la música clásica y la música popular, siendo aún muy joven pude grabar uno de los primeros discos en 24 canales que se registraron en Argentina, aplicando entonces técnicas novedosas en el modo de trabajar la creación, y de producir los resultados musicales que buscaba y deseaba. 

Vinieron años de más estudio y de ofrecer lo que había logrado aprender, por ejemplo, a través de programar sintetizadores cuando esta era una tarea que tendía el puente entre músicos y técnicos en los estudios de grabación. E infinitas horas de clase ofrecidas en mi propio estudio cuando todo esto no estaba de moda ni le interesaba a mucha gente. Era como trabajar en el entremedio de una multitud de áreas de investigación y de creación a la vez. Luego de un largo tiempo de compartir lo que había ido aprendiendo, amasando y elaborando en mi estudio (al que llamaba simplemente: Estudio de Música Electroacústica), comencé a hacerlo en el entonces llamado Conservatorio Municipal de Música, en Buenos Aires, y más adelante en el Conservatorio Nacional de Música, de Argentina. Más tarde, aunque hace ya 20 años, tuve la oportunidad de implementar en una institución educativa parte de los modelos desarrollados y testeados en aquel Estudio de Música Electroacústica ya nombrado. Así nació mi participación en la especialidad Producción Musical de la Escuela Técnica ORT de Argentina, en donde -desde la dirección y la enseñanza- estuve por siete años llevando a cabo experiencias que entrelazaban profundamente lo que hemos aprendido a identificar como: artes, o ciencias o (nuevas) tecnologías. 

Los logros alcanzados por los estudiantes de ese programa único, en la citada escuela secundaria, mostraron que era posible ir mucho más allá de las buenas intenciones, y conseguir resultados ricos y específicos. 

¿Y a quién puede interesarle saber esto? Creo que tal vez estos recuerdos que aparecen velozmente en mi mente cuando pienso en música nueva y educación, podrían ayudar a motivar a algunos de los lectores, y por eso están aquí. A veces yo mismo me pregunto ¿y cómo fue que logré hacer eso? ¿y de ese modo? Se trata del viaje que nos lleva a conocer, a querer descubrir, a intentar aprender. Escuchar… leer, tocar, masticar, oler, construir ¿hasta incluso destruir? Para volver una vez más, pero ahora diferente. Inseparable, la música, el aprender, el relatar, el decir. 

Llegaron entonces los años al frente del área Comunicación Multimedial en el Instituto Nacional de Educación Tecnológica del Ministerio de Educación de la Nación, en Argentina. Desde allí fue posible seguir creciendo y aprender a dar otros pasos, sentando las bases para ofrecer una -necesariamente innovadora- educación en el campo de las llamadas “artes electrónicas”. Pero ahora desde el ámbito de la gestión pública y enfocándose sobre el potencial que representa un programa a ser implementado en escuelas de todo un país. Los estándares definidos, aprobados en 1998 por el Consejo Federal de Educación y el Consejo Nacional de Educación-Trabajo (formado por ministerios nacionales, cámaras empresarias, asociaciones profesionales y sindicatos), aún siguen publicados y disponibles en sitios web oficiales de Argentina, demostrando una vez más que si los caminos no están, a veces… a veces, es posible construirlos. 

El momento de ir por la reflexión profunda, de explorar el potencial de las posibilidades tangibles asociadas a ella, de buscar el desarrollo de capacidades intelectuales de alto nivel y de crear entornos educativos avanzados en aquel campo, parecía haber llegado. Y navegando por un mundo que tímidamente iba demostrando la relevancia de lo multi, inter y transdiscisplinario, la oportunidad llegó: co-diseñar una carrera universitaria de grado -junto con mi inolvidable amigo Norberto Griffa- que llevase al poco habitual título de Licenciado en Artes Electrónicas. Una novedosa y osada propuesta que requería de por lo me-nos cincos años de estudio en un ámbito caracterizado por el cambio. A esta formación integradora se llegaba luego de una primera etapa que ofrecía a los estudiantes cursar, según sus intereses principales, una propuesta fundada sobre la imagen electrónica, o en torno al sonido y la música. Este proyecto, elaborado en 1999 y puesto en marcha al año siguiente, permitió comenzar a ofrecer esta inusual carrera en Artes Electrónicas desde una universidad pública y gratuita: la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), ubicada en un área del llamado Gran Buenos Aires no privilegiada económicamente. Artes Electrónicas resultó un suceso inesperado que superó las expectativas más optimistas.

En la misma institución se fundó el Centro de Experimentación e Investigación en Artes Electrónicas (CEIArtE).

Desde allí se lleva a cabo una labor -como dice su nombre, a través de la experimentación y la investigación- que incluye a la música nueva y la educación, así como sus conexiones con los más diversos campos del conocimiento. Quizás muchos siglos atrás esto no hubiese sorprendido tanto, pero el reduccionismo dominante en la ciencia -bajo la visión de la cultura de Occidente- nos ha ido complicando hasta hacer ver la riqueza multidimensional del cruce entre las artes, las ciencias y las nuevas tecnologías, no como algo natural sino como algo, en el mejor de los casos,a reconstruir.

Esta sección final de mis comentarios editoriales no solo incluye parte de mi recorrido por la música “nueva” y la educación para compartir con el lector algo de lo caminado y aprendido. Pretende servir además para explicar y dar sentido a cómo llego hasta aquí, a proponer esta temática para Ideas Sónicas/Sonic Ideas y a querer comunicar algunas de las ideas que me han motivado e impulsado, y que han ido preparando el terreno para trabajar en la compilación de los textos que siguen. El cuestionamiento, la investigación, la reflexión y la construcción, todas fases que han ido dando lugar al diseño de una variedad de propuestas para enfrentar problemas nuevos, y también de los otros. Y en ese sentido, el nacimiento de proyectos como Balance-Unbalance (que surgiera en Argentina a través de CEIArtE, con el nombre Equilibrio-Desequilibrio) y la reciente iniciativa: “arte! ! clima” en colaboración con la red del Centro del Clima de la Cruz Roja/Media Luna Roja internacional, me indican que estas acciones, y las propuestas y experiencias de tantos colegas descriptas a través de los artículos que se incluyen en este número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas, van delineando un camino… el tiempo dirá el resto.

Por todo lo expresado, y todo lo que viene a continuación, es que agradezco al CMMAS -especialmente a su director: Rodrigo Sigal- por la confianza depositada en mi al invitarme a ser el editor de este número. Mi reconocimiento a todos los colegas que han contribuido con su tiempo, conocimiento y experiencia a esta publicación. Finalmente, mi agradecimiento para Adrián Nucci por su cuidado trabajo en la edición final.

No me queda más que desearles que disfruten del contenido que a continuación les ofrece Ideas Sónicas/Sonic Ideas; y que todo esto nos ayude en la reflexión en torno a la “música nueva y educación”, y nos lleve de allí a la acción, construyendo para luego volver a analizar lo hecho, a reflexionar y a seguir [de-?]construyendo. El ciclo de la vida…

Ricardo Dal Farra

Referencias

http://ceiarteuntref.edu.ar
http://www.balance-unbalance2013.org
http://ceiarteuntref.edu.ar/arte_clima

 

Editors notes

Concerning Ideas and Facts 

Ideas and facts. Desires and attainments. Expectations and hopes. Also frustrations and misunderstandings, contradictions and controversies… circumstances and contexts, suitable and not so suitable. What to convey in this editorial that would not turn into yet another addition to the stream of words already voiced... to be lost in the ocean of (dis)information? 

Educating means teaching, guiding and leading. It also means to help develop intellectual capabilities, aptitudes, and abilities. 

In times when the more we know, the more uncertainty seems to grow out of control, asking ourselves how to define New Music, Electroacoustics, Sonic Art, seems not only an arid task but one unlikely to be accomplished. Despite wracking ourselves with question after question, we discern that we are pinning our hopes on being able to formulate the next one (questions). Because the answers - even though we either discover or formulate them - will probably disappear.  They will subtly fade ... perhaps sooner... perhaps later. 

We are aware of these issues: about incertitude, about learning how not to know or only very little. We define ourselves as students, teachers, doctors, people full of wisdom….  While everything is in transformation, while the formative structures built by the West over the centuries - reducing and sectioning, compartmentalizing and structuring - now, some people, little by little, try to open and deconstruct those structures in order to have a wider more encompassing perception with many external links. 


We are torn between micro and macro. As the reference to understand what we call reality (which by the way, is very evasive) is the human scale, we perceive from within our own selves the core of “everything”, with a reductionist perception or with a holistic proposal - Are you ‘analytical’ or ‘synthetic’!? We try to sound ourselves out, desperate to understand, to be released from the deep and primal fear of being unable to comprehend, to tread this path without knowing why. 

New Music and Education 

The purpose of this issue of Ideas Sónicas/Sonic Ideas is to elaborate upon New Music and Education in a broad sense that includes Electroacoustic Music, Contemporary Music and Sonic Art. It includes texts dealing with subject matters on the organization of the sonic universe, in schools as well as in the academic world and in informal settings. 

The articles in this issue arose from the following questions and subject matters: 

Should we include the concepts and practice of Electroacoustic Music in school curricula? Why? What? How? When? 

Is it feasible in school programs to integrate simultaneously the practice of Electroacoustic and Contemporary Music with the traditional ways of teaching music, or even with music containing folk roots? Should we do that? Do we know of similar experiments? Do we have proposals regarding the subject? 

And, concerning professional training in music schools or research-creation processes in universities: How do we deal with the learning processes in a musical world environment that encompass tradition, the new/experimental/ electroacoustic music territory, and the “foreign” reality (to most institutions) of massively distributed music? 

Do we know what the sonic art’s space (and time) is? Some kind of “music” that goes beyond music, and is sometimes part of other artistic experiences with fuzzy boundaries grouped under the media arts denomination (art with, and through, new media). Should sonic art also be included in music education? 

Regarding the teaching-learning processes, are we taking advantage of the available electroacoustic technology and portable devices? Could social networks, that emerged from the use of new media, have a role in such processes? If it were possible to put into practice “your” musical model, what would you wish to witness in the future? If you are a student or university professor, a musician, a school-age child’s parent: what do you believe music education should be? 

Is new music the only path to follow? Or, is it traditional or folk music? Are Contemporary music, and Electroacoustic Music, meant for an elite group or could they be taught to small children? Do we find positive elements in this? Does it entail risks? 

What could be the social, economic and cultural impact of a different way of dealing with music education? 

With a philosophical background, which will probably take us to ideological and political standpoints (in the broad sense), Electroacoustic Music turns into a challenge, a cultural provocation where music becomes more than entertainment. The vision we have of the future starts with education. The future of music and organized sound starts with education as well. All this can take us by extension to other fields: the environment, the energy, and the economy... Of course! It deals with life! That is why we suggest reflecting about the future of music and therefore about our future as a civilization: both are tightly connected and at the same time they are tenuously sustained. 

From very precise ideas, such as proposals of changes in the curriculum, to broad concepts such as the purpose of teaching-learning Electroacoustic Music and Sonic Art, Ideas Sónicas/Sonic Ideas provides a platform which offers to share the knowledge accrued through past experience and to reflect upon what we would like to see changed in the world (of music.... and beyond), proposing when possible the ways to achieve it. We are aware that changes through education take time but I also believe education is probably the best possibility and the most important strategy we have as human beings. 

Listening and (Un-)learning 

In the following pages José Halac is proposing “not to teach” Electroacoustic Music, whilst Alvise Vidolin and alcides lanza, each one in his own way, make available their experience - measured in decades - of roads trodden and roads built. 

Edith Alonso and Mario Mary explain their work with school-age children, dazzled with the creative potential uncovered with each pedagogic proposal developed. The surprise of the (artists) authors (teachers) could be transformed into a virtuoso circle of teaching/learning. 

Nasia Therapontos, with controlled enthusiasm, considers the updating of musical education in her homeland and is trying to design a program that will make it possible to widen the sonic-musical horizon in school-age children. Perhaps, to prevent that the encounter with Electroacoustic or Contemporary Music will find them at a stage when the most traditional and conventional cultural roots are so firmly embedded that their ears will resist, and even worse, that their minds will be closed to the possibility to review, to reflect on and to change. 

Ana Lucía Frega, with her long experience in Music Education, takes us to the pedagogical practices at stake, not only with school-age students but also with adults, with or without professional experience in the musical world. 

Juan Campoverde and John Coulter are speaking about university music education. The former works with frames of reference, drawing up of concepts and development of strategies for music composition through computer-assisted processes.  And Coulter, with his creative model proposal “which aspires to define the process of Electroacoustic Music composition”, after analyzing several proposals from renowned specialists in this field. 

Finally, Mauricio Bejarano through his metaphoric and poetic writing offers to discover a circle that probably is not willing to close, one that seeks to open into the sonic musical universe. It does not stop, it flows...remembers and forgets … the one that already passed, the one that is now, the one that may come. 


The cycle of life 


And....what brought me into this arena… For sure, my interest in new music and education. The many ways there are to understand our world: the personal and the interpersonal way, the immediate and the one that includes all of us. Music as expression and intention. Music, having an independent life (if that could be possible). Music, in its relationship with what we call new technology and the different branches of Science. 


Covering these already explored, albeit uncertain, paths, I found both the unthinkable and the exceptional possibilities to create certain landmarks here and there. Like explorers, leaving some signs as they go. Maybe those indicators could be helpful to others or in case one becomes lost. Maybe that is why I look back from time to time, not to get lost and to feel there is a lot of road ahead and we have barely started walking. 

Forty years ago I started teaching. In fact, in those days I was just a boy teaching what I knew about: playing some guitar, the musical instrument I chose to learn. Time drove me into research, and the guitar and learning about it raised my interest in approaching and studying certain areas of music, which at that time were confusing, not clear to my understanding. 


Years went by and synthesizers arrived, accompanied by intense experimentation and study, often in a very nontraditional way. Anything not already made had to be built. Navigating between classic and popular music and being still very young, I had the opportunity to make one of the very first LP recordings on 24 tracks registered in Argentina, and to apply novel techniques for creating and producing the musical results I was looking for and wished to find. 

More years came by studying and offering what I learned; for example, I used to do the synthesizer programming in recording studios in times when this was a fundamental bridge between musicians and recording engineers.  And I also spent unending hours teaching music technology in my studio when this was not fashionable and did not interest many people. 


It was like working in between a multitude of research areas and creation at the same time. After a long time sharing what I had been learning, concocting  and devising in my studio (I called it simply Electroacoustic Music Studio), I started working in the former Municipal Music Conservatory in Buenos Aires and later in the National Music Conservatory in Argentina. Later, even though 20 years had gone by, I found the opportunity to implement, in an educative institution, some parts of the models developed and tested in the above-mentioned (Electroacoustic Music) Studio. 

My participation in the Musical Production program at the ORT Technical School in Argentina was thus born.  I was there seven years -directing and teaching- carrying out experiences that deeply intertwined with what we learnt to identify as art or science or (new) technology. The achievements reached by the students enrolled in that unique program in that secondary school were proof that it was possible to go beyond good intentions and to achieve rich and specific results. 

And who would find it interesting to know about this? Perhaps these memories flitting through my mind when thinking about new music and education could help motivate some of our readers. Sometimes I ask myself: how did I achieve this? And why in such a manner? It is a question of the journey that entices us to know, to want to discover, to try to learn.  To listen... to read, touch, chew, smell, build. And even to destroy? To return, but this time in a different manner. They are inseparable: music, learning, relating, telling.... 

Then, in time, I went to manage the Multimedia Communication area at the National Institute of Technological Education in the National Ministry of Education in Argentina. From there, it was possible to continue growing and learning how to take more steps towards laying the foundation to deliver -a necessarily innovative- education in the so-called field of “electronic arts”; but this time from the public administration sphere and focussing on the huge potential of a program to be implemented in schools all around the country. The standards defined and approved in 1998 by the Federal Board of Education and the National Board of Education-Labor (formed by national ministers, business chambers, professional associations and unions) are still published and available in government websites in Argentina, proving once more that if the roads are not there, sometimes... sometimes it is possible to build them. 

It seemed that the time had arrived to get involved in deep reflection, to explore the potential of the tangible possibilities associated, to foster the development of intellectual capabilities in a high level and to create advanced educational environments in that field. And arrive it did, while navigating through a world that was shyly showing the relevance of the multi-, inter and trans-disciplinarity. We had the opportunity to design - with my unforgettable friend Norberto Griffa - a university program with an unusual name for those years in Argentina: Electronic Arts. A novel and daring proposal needing at least a five-year term in an area characterized by change. People could reach this integrated schooling after a first stage that offered students an entry level focusing on - according to their main interests - ‘electronic image’ or ‘sound and music’. This project which was devised in 1999 and was active the following year, gave us the opportunity to start offering this atypical degree in Electronic Arts in a public (non-fee-based) university: the National University of Tres de Febrero (UNTREF), located in a definitely not economically-privileged area of Buenos Aires. Electronic Arts wasan unexpected success that went beyond the most optimistic

expectations.

The Electronic Arts Experimentation and Research Centre (Centro de Experimentación e Investigación en Artes Electrónicas - CEIArtE) was founded in the same institution. Work is carried out from there - as its title indicates, through experimenting and research - and includes new music and education as well as their connections with the most diverse fields of knowledge. Many centuries before, it would not have been so surprising; but the dominant reductionism in science - following the vision in Western culture - has complicated things for us until we see the multi-dimensional wealth of the criss-crossing between arts, sciences and new technology, not as something natural but, in the best of worlds, to reconstruct.

This final section of my editorial reflection includes parts of my route in “New” Music and Education not just for the sake of sharing my journey and what I learned with the reader. It above all tries to explain and give a sense of how I got here, proposing this subject matter to Ideas Sónicas/Sonic Ideas and trying to communicate some of the ideas that have motivated and driven me, and how I have been preparing the field to compile the texts that follow these thoughts. Questioning, researching, thinking and building all the phases that have brought about the design of a variety of educational proposals, meant the need to face new problems… as well as some not so new. And in a sense, the birth of projects such as Balance-Unbalance (which first emerged in Argentina through CEIArtE, under the name of Equilibrio-Desequilibrio) and the recent initiative: “art! !"climate” (arte! ! clima”) in collaboration with the international humanitarian organization Red Cross/ Red Crescent Climate Center are indicators that these actions, like the proposals and experiences of so many colleagues articulated in the articles in this issue of Ideas Sónicas/Sonic Ideas, are delineating a path... time will tell the rest.

For all the above, and for what follows herein, I thank the CMMAS - especially its director, Rodrigo Sigal - who invited and entrusted me to be the editor of this issue. I gratefully acknowledge all the colleagues who played a part in this publication. They dedicated their time, knowledge and experience. And finally, thanks to Rosemary Mountain for her help with this English version and to Adrian Nucci for his careful contribution in the final edition.

Having said that, I am hoping you will enjoy the content of Ideas Sónicas/Sonic Ideas. May all these texts nurture the reflection on “new music and education” and bring actions too; with the intent to build, to review what is built, to reflect on the results and to keep on (de-?) constructing. The cycle of life...


Ricardo Dal Farra

References

http://ceiarteuntref.edu.ar
http://www.balance-unbalance2013.org
http://ceiarteuntref.edu.ar/arte_clima