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Notas del editor

Un panorama posible en composición musical. Entre lo ideal y lo real


La idea de este volumen de la revista Ideas Sónicas/Sonic Ideas surgió después de la mesa de apertura del “Visiones Sonoras” (2015), que compartimos los editores de este texto. En aquella ocasión, la temática del festival apuntaba a los procesos de colaboración inter y transdisciplinares en música (en especial) y en artes (en general). Durante la mesa de abertura presentamos un texto que se complementaba. Daniel Quaranta, haciendo un panorama sobre posibles caminos y técnicas para promover una reflexión sobre los tipos diferentes de colaboración en música y Edgar Barroso, apuntando una problemática específica de la composición musical. 

La conclusión más o menos esperada era que, en el campo de la música y en especial de la composición musical, la colaboración era algo realmente extraño de suceder. La primera y más obvia hipótesis fue que los procesos creativos, muchas veces son actividades extremadamente solitarias, pero, también, constatamos que esta situación se da porque no teníamos ninguna clase de “preparación formal” para la colaboración dentro de nuestra formación. Las universidades y los conservatorios no nos “enseñan” a colaborar. No encontramos un programa, por lo menos en música, donde el alumno (instrumentista o compositor) tenga la necesidad de establecer redes de intercambios profundos, simbióticos y significativos con otras áreas del arte o de la ciencia para realizar un trabajo creativo.  

Otra constatación fue que, en muchos casos, institutos de arte o de ciencias humanas, llevan por nombre Instituto Interdisciplinar en artes, o interdisciplinar en ciencias humanas, por ejemplo, y haciendo una indagación informal, parece no existir ningún proyecto realmente interdisciplinar. En todo caso, estos institutos son conglomerados de profesionales de diferentes áreas trabajando en paralelo, o sea, multidisciplinarmente y no inter o transdisciplinarmente.  

A partir de esta rápida constatación, decidimos convidar a algunos colegas a escribir sobre diferentes experiencias que pudiesen darnos algunos ejemplos donde el hacer musical y creativo, pudiera presentar características diferentes. 

Así, tenemos el texto de Edgar Barroso que gira en torno a la reflexión entre el compositor “solitario” y una nueva generación que demanda más colaboración dentro de sistemas académicos que no cuentan con la flexibilidad y el compromiso de promover una colaboración biunívoca y simbiótica, sino colaboraciones que muchas veces son superficiales y lejanas de una colaboración profundamente transdisciplinar. Sin embargo, poco a poco empiezan a generarse más opciones para estos compositores “colaborativos” que requiere de esta conexión con artistas, científicos, antropólogos, etc., buscando crear no solamente nuevos mundos sonoros, sino también nuevas formas de expresión que trascienden el tradicional formato de concierto y llevan al quehacer musical a estar más conectado con su entorno social. 

El segundo texto fue escrito a cuatro manos, por el compositor Alexandre Sperandéo Fenerich y el saxofonista Manuel Silveira Falleiros. Esta es una experiencia interesante para nuestra propuesta. El título es bastante explícito: Improvisación, composición por perfiles y live eletronics: las miradas del compositor y del intérprete en una realización musical. Es interesante este texto porque es claramente una mirada interdisciplinar, en donde cada saber, se junta, desde su lugar, con el fin de crear una realización musical. Es interesante que, el hecho de ser, para los autores, “una realización musical” y no una obra, también va a abrir um campo de discusión particular. 

El tercer texto de este volúmen: “Hacia una polifonía discursiva en la investigación musical”, de Daniel Quaranta, retrata un panorama sobre los diferentes conceptos de inter/trans/ multidisciplinariedad. Por un lado, es un texto informativo y por el otro, propositivo, abriendo un abanico de posibilidades sobre diferentes modelos a seguir aplicados  al campo de la música específicamente. 

El siguiente artículo es una profunda reflexión sobre la taxonomía del trabajo colaborativo con un enfoque disciplinario y clasificado por las tecnologías utilizadas para el diseño de la práctica compositiva. Escrito por Trevor Ba?a, Jeffrey Treviño y Josiah Oberholtzer el artículo menciona algunas de las razones por las cuales los compositores prefieren muchas veces colaborar con otras disciplinas en lugar de otros compositores, siendo la notación musical uno de los aspectos a examinar como un vehículo para poder mejorar la colaboración “ intra-disciplinar”. 

“Musescore”: Estudio de caso de un software libre y su interfaz colaborativa web para notación partitural de Guilherme Rafael Soares es un ejemplo concreto de un trabajo colaborativo interdisciplinario sobre una plataforma especifica. Este texto va a presentar un aspecto interesante y novedoso para la música, pero no tan novedoso para el campo de la computación ni para el campo de la computación musical, ya que, existe una tradición importante en el campo de la computación-programación entre profesionales de diferentes áreas. Este texto es un excelente ejemplo de procesos colaborativos en una comunidad específica web para la realización de un software. 

Interacciones Electro[±]Acústicas (entre la composición, la improvisación y la comprovisación) por Ricardo Dal Farra. Este texto dialoga con el texto de Fenerich / Falleiros. Aquí, Dal Farra presenta un proceso complejo en donde la composición y la colaboración se transforman y transmutan em otra cosa, en este caso, criando el neologismo COMPROVISACIÓN que, para nuestra propuesta es sumamente pertinente. Abre, así, una posibilidad concreta de procesos colaborativos, compositor-máquina-intérprete.

Para cerrar la revista, presentamos el texto: “El compositor como punto de intersección entre las ideas musicales y sus realizaciones” del compositor italiano radicado en Colombia: Marco Alunno, que nos presenta una visión diferente de este complejo proceso de colaboración, en donde está presenta el proceso creativo y sus diferentes modos de consumo por parte del público. 

Nosotros, los editores, esperamos que hayan disfrutado tanto como nosotros estos artículos de un tema del que teníamos que hablar de manera franca y profunda.  Agradecemos profundamente a nuestros colaboradores que invirtieron su tiempo, su pensamiento y sobre todo su visión de lo que en esta edición de Ideas Sónicas/Sonic Ideas llamamos Covolución. Esperamos que esta edición sea un punto de partida hacia más discusiones y reflexiones que puedan desembocar en programas académicos, formatos de creación e inclusive proyectos conecten con la realidad que rodea a los compositores en el futuro cercano. Creemos que es momento de repensar y cuestionar el centro mismo de la educación y la práctica compositiva que ha regido por cientos de años para poder seguir evolucionando juntos en una franco proceso de colaboración y respeto hacia la inmensa gama de propuestas que genera nuestra comunidad de compositores. 

Por último, desde nuestra perspectiva, es notable la sencillez, profundidad y frescura con la que nuestros autores explican fenómenos complejos de dinámicas humanas y artísticas que están permanentemente presentes en el quehacer musical, pero de los cuales no se escribe mucho.  Este volumen no es exclusivamente para compartir conocimientos específicos de software o de la técnica de composición de moda, sino de la reflexión sobre el futuro de nuestra profesión desde una perspectiva de integración con nuestra y otras disciplinas. Incluso me atrevería a ir más allá. Una integración que trasciende las paredes de los teatros y nos vincula con “los otros”.

Agradecemos el espacio para compartir con los lectores estas ideas impresas en esta edición y esperamos seguir hablando de “Covolución” por muchos años en el futuro. 

Daniel Quaranta y Edgar Barroso

 

Editors notes

Un panorama posible en Composición musical. Entre lo ideal y lo real *


The idea of this volume of Sonic Ideas arose after the opening table of the 2015’s edition of the Sonic Visions Festival, which was shared by the editors of this text. On that occasion, the theme of the festival addressed inter and transdisciplinary processes, especially collaboration, in music and the arts in general. During the opening the panel presented a joint text; in it Daniel Quaranta drew a picture of possible ways and techniques to promote reflection on the different types of collaboration in music, meanwhile Edgar Barroso pointed out an specific problem in musical composition.

The conclusion, more or less expected, was that in the field of music and especially in musical composition, collaboration is something that happens rarely. The first and most obvious hypothesis explaining this fact, indicates that the creative processes are often extremely solitary activities; on the other hand, we find that this situation occurs since creators hadn’t received any "formal training” in order to collaborate: universities and conservatories don’t “teach” us to collaborate. We just can’t find a program, at least in music, where the student (instrumentalist or composer) has the need to establish deep, symbiotic and significant networks with other areas of art or science for creative work exchanges.

Another finding was that, in many cases, art or human sciences institutes are called “Interdisciplinary Institutes”, even though in many of them appears to be not one truly interdisciplinary project. In any case, these institutes are clusters of professionals from different areas working on parallel projects, in an inter or multidisciplinary fashion, but not in a transdisciplinary way.

From this quick observation, we decided to invite some colleagues to write about different experiences that could give us some examples, where musical creative work presents different creative processes and characteristics.  Hence, in this issue we have an article by Edgar Barroso that reflects on the solitary role of the composer, and its relation with a new generation of creators who demand more collaboration within academic systems, which lack the flexibility and commitment required to promote a two-way symbiotic collaboration, rather than a kind of superficial collaboration placed far from a deeply transdisciplinary collaboration. In this text, Barroso claims that more options for "collaborative" composers are gradually being generated, requiring bonds with artists, scientists, anthropologists, etc., and seeking to create not only new sound worlds, but also new forms of expression that transcend the traditional concert format and increasingly link musical work with its social environment.

The second text was written with four hands by composer Alexandre Fenerich, and saxophonist Manuel Falheiros. This collaborative experience is interesting to our main proposal. The title of the article is quite explicit: Improvisation, composition by profiles and live electronics: the eyes of the composer and performer in a musical performance. This text is appealing because it shows clearly the interdisciplinary perspective, where each area of knowledge meets in order to create a musical performance. It is interesting to note that a particular area of discussion opens for composers, when the concept of "work" is replaced by "musical performance”.

In the third text of this volume, Towards a discursive polyphony in music research, Daniel Quaranta portrays an overview of the inter, trans and multidisciplinary concepts. On one hand, it is an informative text, on the other, it opens a range of possibilities regarding different models that can be followed in the music field.

The following article is a profound reflection on the taxonomy of collaborative work; it offers a disciplinary approach and is classified according to the technologies used to design compositional practice. It was written by Trevor Baca, Jeffrey Trevino and Josiah Oberholtzer, and mentions some of the reasons why composers often prefer to collaborate with other disciplines, rather than with other composers. In it the authors examine musical notation as a vehicle to improve “intra-disciplinarian” collaboration.

Musescore, by Rafael Guilherme Soares, is the case study of a free software and its collaborative web interface for partitural notation. It is a concrete example of an interdisciplinary collaborative work on a specific platform. This text presents an interesting and novel aspect for music, but not so new to the field of computing nor for the field of computer music. This is because there is an important tradition of collaboration between professionals from different areas, within the field of computer programming and computer music. The article is an example of collaborative processes in a specific community website, dedicated to build a software program.

Electro Acoustic interactions [±] (between composition, improvisation and comprovisation) is an article by Ricardo Dal Farra, which dialogues with Fenerich / Falheiros’s piece. Here, Dal Farra presents a complex process where composition and collaboration are transformed and transmuted into something else, creating, in this case, a neologism, comprovisation, which is highly relevant to our proposal. Thus, Dal Farra opens a concrete possibility of collaborative processes among machine-composer-interpreter.

To close this issue, we present, The composer as a point of intersection between musical ideas and realizations, a text by the Italian composer based in Colombia, Marco Alunno. He presents a different view of this complex collaborative process, where we can find the creative process and the different ways in which the public consumes it.

We, the editors, hope you enjoy these articles as much as we did. We deeply thank our collaborators, who invested their time, thought and especially their vision of what we call Covolución in this edition of Sonic Ideas. We hope that this edition will be an starting point to further discussions and reflections that can lead to academic programs, creative formats and even projects that may link composers with the reality that will surround them in the near future. We believe it is time to rethink and question the very center of our education and compositional practices which have ruled for hundreds of years, in order to be able to continue evolving together in a clear process of cooperation and respect for the vast range of proposals generated by our community of composers.

Finally, we must state that from our perspective it is remarkable the simplicity, depth and freshness with which our authors explain complex phenomena of human and artistic dynamics, that are permanently present in the musical work but which aren’t frequently addressed. This volume’s purpose is not to share specific knowledge about certain software or fashionable composition technique, it is to reflect on the future of our profession from the perspective of integration with other disciplines and ours. I would even go further and say that we want to promote an integration that transcends the walls of the theaters and links us to the "others".

We appreciate the opportunity to share with our readers the ideas printed in this issue, and we hope to continue talking about Covolución for many years in the future.


Daniel Quaranta y Edgar Barroso



* Translated from Spanish by Ignacio Guerrero